Genio y figura. Madres y padres con carácter.

Disculpen este ataque de sinceridad, pero ya advertí que tengo ese defecto. Miren, no soy perfecta. Escuchen, soy una madre tan imperfecta, que a veces presumo de mis propios defectos y detecto en la perfección de algunas madres/padres una presencia demasiado frecuente en Los mundos de Yupi.

IMG_5512Me gusta leer. Devoro libros, revistas, blogs, artículos de todo tipo. Tanto me gusta estar informada que si no puedo leer busco audios, podcast, para escucharlos mientras hago otras cosas. Entre mis temas preferidos, cómo no, la maternidad y la Psicología. Cuando escuchas o lees a expertos en la materia, parece que todo fluye, se dota de significado a muchos desconciertos, se comprende y se empatiza… tanto, que parece que sólo por leer y “poner un poco en práctica”, nos convertimos en madres y padres ideales. Disculpen, pero no existen verdades absolutas, tampoco en el mundo de la ma-paternidad.

Hay madres y padres tan perfectos, con tanta paciencia, tan comprensivos y empáticos con sus hijos, que a estos últimos no les puede rozar una pluma porque atenta contra su dignidad, es una falta de respeto y puede producirle secuelas posteriores. Hay madres/padres tan aquiescentes, tan dulces, tan maravillosos, que cuando a una se le “escapa un ataque de nervios”, se siente incómodamente juzgada. Disculpen, simplemente tengo sangre en las venas.

Y es que yo no oculto que pierdo la paciencia unas 10 veces al día. No voy a mentir a nadie negando que alzo la voz (a veces desde las 7 de la mañana; incluso de madrugada). No me avergüenza afirmar que impongo mi autoridad –no me refiero a cachetes-, porque no se puede dialogar siempre (por el amor de dios, hablamos de una niña que aún no ha cumplido tres años), ni que lucho por encabezar el ránking de la más testaruda de casa. Un moquillo rubio no se va a salir con la suya, ya me las apañaré yo para evitarlo. Disculpen, pero el libre albedrío en educación es muy relativo.

Una de las cualidades que no le pueden faltar a una madre/padre es la imaginación. Si La cría no quiere comer fruta, yo soy lo suficientemente inteligente para interpretar los variados mensajes que me envía con su negativa (desde “no me gusta”, “no me apetece ahora porque estoy llena”, “como la pruebe, vomito”, “prefiero un batido”, “métete la fruta por el anillo”… hasta “sé que si continúo llorando, o pido caca, o finjo estar dormida, te cansarás y seré happy consiguiendo mi objetivo”), y para adaptarme a una estrategia en función de la suya. No es cuestión de forzar por forzar, pero tampoco se puede ceder aludiendo frustraciones infantiles. LOS NIÑOS/AS TIENEN QUE APRENDER A FRUSTRARSE. Si las madres/padres sólo ponemos alfombras de seda bajo sus pies, acabarán sufriendo mucho más cuando toquen el suelo que hay debajo. Disculpen, hay muchos tipos de suelo… Algunos muy profundos.

Yo grito. Me desespero. Intervengo en sus desafíos. Yo NO CEDO. Yo NEGOCIO. Cuando tienes una hija muy cabezota y rebelde emergen entre tus capacidades artes de negociación muy severas. Mi día transcurre negociando, lo que demuestra que La cría no pierde su espíritu rebelde (me gustaría que lo conservara siempre), y que cada jornada tengo que derrochar imaginación para variar estrategias, validar hipótesis, ensayar, errar… acertar… Disculpen, el aprendizaje es también cuestión de métodos.

¿Serán tan perfectos como aparentan?

A veces me gustaría ver una “mirilla” a esas madres/padres que escudándose en el respeto hacia sus hijos/as desvirtúan la realidad de la vida. El respeto es la base, pero no puede ser la salvaguarda de todos los comportamientos complicados de nuestros/as hijos/as. El respeto es la base, y las madres/padres con temperamento debemos equilibrar nuestras estrategias con sentido común. La adaptación al contexto será mucho más efectiva con inteligencia, sentido común e imaginación, que con padres escrupulosamente respetuosos.

Cuando me equivoco, cojo las manos de La cría, miro sus ojos, y le pido perdón. Entonces ella entiende que mami está reconociendo sus fallos y los corrige. Entonces ella aprende a perdonar. Entonces ella acepta que su madre no es perfecta. Entonces ella sonríe, me abraza, y me besa…

El mensaje de una madre/padre con carácter, contiene tanto amor como el de cualquier otra buena madre/padre. Disculpen.